En el siglo XII los cortesanos conquistaban mujeres por medio de frases.

En la actualidad, los piropos van desde frases poéticas hasta la famosa frase "Tanta carne y yo sin dientes!"

Dicen que el hombre se enamora por la vista y la mujer por los oídos y, sin duda, los piropos son unas de esas frases que hacen pasar a las mujeres momentos de encanto o desagrado.

Aunque en algunos casos pueden resultar ofensivos y francamente vulgares, no dejan de tener picardía e ingenio y una chispa de poesía ignata, pero su fin es halagar, conquistar, ofender, provocar, causar placer o disgusto.